DESARROLLAR LA FORTALEZA MENTAL

Entender el estrés de los niños

Las experiencias adversas de la infancia, o ACE, son causas comunes de estrés y pueden tener un gran impacto en la salud integral en la edad adulta. Pero dichas experiencias se pueden prevenir y abordar.

¿Qué son las Experiencias Adversas de la Infancia?

Las Experiencias Adversas de la Infancia son diferentes situaciones traumáticas y estresantes que pueden afectar a niños y adolescentes menores de 18 años en todo el mundo. Incluyen abuso físico y psicológico y disfunción como enfermedad mental, comportamiento criminal, violencia doméstica y abuso de sustancias en el hogar donde vive el niño. Otros tipos de Experiencias Adversas de la Infancia incluyen violencia con armas de fuego, acoso escolar, seguridad del vecindario y problemas de inmigración.

34 millones de niños afectados por Experiencias Adversas de la Infancia; el 64% de los adultos ha tenido al menos 1 Experiencias Adversas de la Infancia y 1 de cada 8 adultos ha tenido 4 o más Experiencias Adversas de la Infancia 34 millones de niños afectados por Experiencias Adversas de la Infancia; el 64% de los adultos ha tenido al menos 1 Experiencias Adversas de la Infancia y 1 de cada 8 adultos ha tenido 4 o más Experiencias Adversas de la Infancia

Muchas Experiencias Adversas de la Infancia están vinculadas al aumento de problemas físicos y emocionales en la edad adulta. Pero los problemas también pueden aparecer mucho antes. El comportamiento de la infancia relacionado con el trauma puede ser difícil de notar y fácil de malinterpretar. Por ejemplo, los niños con Experiencias Adversas de la Infancia pueden ser agresivos, defensivos, retraídos o desconectados.

Encabezado nivel 2. Cómo puede ayudar tu comunidad. Lista con cinco artículos. 1. Fortalecer el apoyo económico de las familias. Lista anidada con dos elementos. Punto. Fortalecimiento de la seguridad financiera del hogar. Punto. Políticas laborales aptas para la familia. Fin de la lista anidada. 2. Brindar atención y educación de calidad en las primeras etapas de la vida. Lista anidada con dos elementos. Punto. Enriquecimiento preescolar con compromiso familiar. Punto. Mejora de la calidad del cuidado infantil a través de licencias y acreditacion. Fin de la lista anidada. 3. Mejorar las habilidades de la crianza de los hijos para promover el desarrollo saludable del niño. Lista anidada con dos elementos. Punto. Visitas domiciliarias en la primera infancia. Punto. Habilidades de crianza de los hijos y enfoques de la relación familiar. Fin de la lista anidada. 4. Cambiar las normas sociales para apoyar a los padres y la crianza positiva de los hijos. Lista anidada con dos elementos. Punto. Compromiso pública y campañas de mejora. Punto. Enfoques legislativos para reducir el castigo corporal. Fin de la lista anidada. 5. Intervenir para disminuir los daños y prevenir riesgos futuros. Lista anidada con cuatro elementos. Punto. Atención primaria mejorada. Punto. Programas de capacitación conductual para padres. Punto. Tratamiento para disminuir los daños por exposición al abuso y la negligencia. Punto. Tratamiento para prevenir problemas de conducta y posterior participación en la violencia. Fin de la lista anidada. Fin de la lista. Encabezado nivel 2. Cómo puede ayudar tu comunidad. Lista con cinco artículos. 1. Fortalecer el apoyo económico de las familias. Lista anidada con dos elementos. Punto. Fortalecimiento de la seguridad financiera del hogar. Punto. Políticas laborales aptas para la familia. Fin de la lista anidada. 2. Brindar atención y educación de calidad en las primeras etapas de la vida. Lista anidada con dos elementos. Punto. Enriquecimiento preescolar con compromiso familiar. Punto. Mejora de la calidad del cuidado infantil a través de licencias y acreditacion. Fin de la lista anidada. 3. Mejorar las habilidades de la crianza de los hijos para promover el desarrollo saludable del niño. Lista anidada con dos elementos. Punto. Visitas domiciliarias en la primera infancia. Punto. Habilidades de crianza de los hijos y enfoques de la relación familiar. Fin de la lista anidada. 4. Cambiar las normas sociales para apoyar a los padres y la crianza positiva de los hijos. Lista anidada con dos elementos. Punto. Compromiso pública y campañas de mejora. Punto. Enfoques legislativos para reducir el castigo corporal. Fin de la lista anidada. 5. Intervenir para disminuir los daños y prevenir riesgos futuros. Lista anidada con cuatro elementos. Punto. Atención primaria mejorada. Punto. Programas de capacitación conductual para padres. Punto. Tratamiento para disminuir los daños por exposición al abuso y la negligencia. Punto. Tratamiento para prevenir problemas de conducta y posterior participación en la violencia. Fin de la lista anidada. Fin de la lista.

Cómo puedes ayudar

La buena noticia es que las Experiencias Adversas de la Infancia también se pueden controlar en tu vida diaria. Las relaciones seguras y estables y los entornos enriquecedores en la juventud pueden ayudar a prevenirlas y proteger contra la angustia futura de los niños que ya han experimentado adversidades.* Tú puedes:

  • Controlar tu propio estrés. Hazle saber a tus hijos que tu estrés no es culpa de ellos.

  • Asegúrate de que se satisfagan tus necesidades básicas. Deben comer sano y estar activos todos los días.

  • Ayúdales a generar relaciones saludables y estables con amigos y adultos de confianza.

  • Aprende formas saludables de controlar el comportamiento de tu hijo:

  • Permíteles tener un espacio para compartir sus sentimientos y ayúdales a expresar los malos sentimientos de una manera saludable.

Con o sin Experiencias Adversas de la Infancia, los niños y adolescentes pueden buscar orientación sobre su bienestar emocional. Comienza con lo anterior para ayudar a los niños a identificar y manejar sus inquietudes relacionadas con la salud mental.

SOURCES

*Vincent J. Felitti, MD et al. “Relationship of Childhood Abuse and Household Dysfunction to Many of the Leading Causes of Death in Adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study,” American Journal of Preventive Medicine, Volume 14, Issue 4, Mayo 1998, Pág. 245–258, doi.org/10.1016/S0749-3797(98)00017-8.